“Comando” de veinteañeros

Benigno de la Torre [Faro de Vigo, 11/10/2007]

Su imagen se asocia a los grandes acontecimientos del celtismo, al colorido de la grada de Marcador en las tardes de gloria, al exceso eufórico de los ascensos…Pero “Comando” es más cada día. Veinte años de pacto de sangre con unos colores dan para tanto que sería atrevido vincular esta peña al solitario semblante del triunfo.

Su fisionomía, forjada sin cesar al amparo de la propia historia del club desde que a finales de 1986 seis celtistas gestaran esta aventura sin fin, se ha ido modelando con brotes de alegría, sí; pero también de compromiso, colaboración, iniciativa, tristeza, crítica, autocrítica, ausencias, incorporaciones, denuncias, comprensión, fiscalización,…
“Antes de casarme con ella le dije: cariño, te quiero mucho pero para mí, lo primero es el Celta y lo aceptó. Además, en casa todos somos celtistas. Hasta mi hijo de dos años, que casi no habla, se sabe el himno de memoria” (abril de 1999, Luis Cerviño, socio cofundador de la peña).

“¡Quiero sentir en mis carnes la alegría de un título!” (julio de 2001, Franchu, socio cofindador de la peña tras la final de Copa perdida en Sevilla).

Y con ellos, Poldo, Tato, Juan, Pepe, Ricardo, Manolo, David, Moncho, Samuel, Vilas, Churi, Jorge, Ana, Suso… y tantos soldados de sangre azul…celeste. En esta guerra han empeñado veinte años, que son los que ahora festejan en pleno renacimiento del “batallón”, auspiciado por un relevo generacional que asegura al Celta esa leal escolta desde un día del mes de junio de 1987 en Sestao (su primer viaje), Maté, Maraver, Atilano, Alvelo, Vicente, Hagan y compañía devolvieran al equipo a la ansiada Primera División.

Un mar de celtismo

Veinte años no es nada, dice la canción. Pero, en este caso, dan para mucho. En las mesas, alrededor de las que hoy se sentarán más de 100 celtistas que, de una u otra manera, tienen que ver con la Peña Comando, se recuperarán anécdotas, partidos, viajes; se hablará de Toti y de Mari Carmen; se compararán épocas; se harán propuestas. Se opinará de la actualidad, de López Caro y de Stoichkov, de Ramón Martínez y de Carlos Mouriño; de los grandes momentos de Europa, de los descensos y de los ascensos. De las últimas elecciones a la Federación de Peñas o de la poca asistencia de público a Balaídos…

Se hablará del Celta, en definitiva, que es lo que les importa a ellos y lo que le conviene al club, porque son escuadrones como éste los que mantienen el Celta vivo. Y si hoy este club lo está es porque quedan muchos “comandos” como Franchu que piensan que a este equipo aún no se le ha pasado el tiempo para celebrar un título.

…y tantos recuerdos

Dos décadas. Del ascenso en Sestao a la crisis de los avales. De Pitesti al descenso a Segunda. Muchos sentimientos encontrados en un camino en el que “Comando Celta” se ha hecho imprescindible en Balaídos y lejos de él.

Estos “veinteañeros” no se olvidarán esta noche, al amparo de la Rianxeira o de aquel “Oé, a la UEFA oé”, del día en el que Scaloni se dio de bruces con la decisión de los “comandos” de impedir que su menosprecio a la ciudad de Vigo y a sus vecinos quedara impune. Vendrá a la memoria el compromiso de la peña con el deporte vigués, en una de las pocas ocasiones en las que el fútbol y el balonmano, por ejemplo, se dieron la mano como al cambiar su casaca celeste por la roja -color que es también suyo porque suya es la bandera de Vigo- del Pilotes Posada en su camino hacia la Asobal. Se recordarán las tertulias en O Canizo, los primeros mosaicos. Y la primera noche con sabor a Europa en el Metropol, el día en el que Horacio Gómez cumplió la promesa y se acercó a celebrarlo. Se evocarán momentos menores, pero entrañables, como aquel partido ante el Athletic, que fue el primero de pago por visión; de aquel día en el que Sánchez les dedicó un gol cuando el Celta era líder de Primera; o de la celebración del décimo aniversario de la peña (¡cómo pasa el tiempo!) y de la promesa que los directivos Alfredo Rodríguez y José Antonio Rodríguez cumplieron en tal efeméride al asistir junto a ellos en la grada de Marcador a un partido de Liga. Y continuarán con el “secuestro del bombo”, la avería del autobús camino de Sevilla, la bandera gigante del Calderón… Se acordarán de los últimos veinte años del Celta, que todavía son los primeros años de su propia historia.

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